Cuando mi razón duerme, mis monstruos despiertan;
cuando mis monstruos duermen, mi razón despierta.

Porque hay ausencias que despiertan lo que la presencia mantenía dormido, y pérdidas que dan voz a lo que nunca supimos nombrar.

Solo cuando algo muere fuera de nosotros, descubrimos lo que sigue vivo dentro.

Vivimos y perdemos lo que amamos,
y amamos lo que hemos perdido.