Posponer las cosas es como caminar hacia el horizonte,
abandonar a la intemperie mis deseos de metal,
pasar la ilusión por un nudo corredizo,
dejar una barca amarrada en el muelle,
apostar por un prestidigitador,
aguardar de pie sobre arenas movedizas...
En fin, acomodarse en una tumba para sueños.