La indefensión es un perro que me muerde mientras trago vidrio para que nadie oiga mi hambre. 
Una jaula que fabrica su propio pájaro. 
Un sótano donde se mastican vivencias y se vomitan recuerdos.
Una fiera que bebe en mi pecho y huele los huesos de mi cadáver... lo mira fijamente.
Una fosa repleta de voces que se pelean entre sí.

Una madre de piedra que me llama por el nombre equivocado.