El tiempo mete sus dedos largos en mi corazón arrugado.
Sé que guarda mis dientes bajo el almohadón.
Posa sus párpados sobre las cosas que amo 
y me atormenta.
Respiro al fondo de la habitación, 
como un pájaro agonizando que todavía se mueve.

Dentro de mí hay una alma arrodillada.