La cosa se pone fea…
España nos está exprimiendo a impuestos inventados, y aun así, no puede sostener tantas pagas sin ton ni son. Son excesivas regularizaciones, demasiados políticos ineficientes, demasiadas prestaciones injustamente repartidas, y proyectos de cooperación que, en la práctica, funcionan como transferencias de dinero a terceros países mientras aquí nos agrietamos por todas partes. Muchos españoles se hartaron de tanta carga fiscal y se largaron a disfrutar de sus vidas a países con bajos impuestos, (por ejemplo, a Dubai, pero claro, ahora seguramente, tocará pagar sus repatriaciones).
España se cae a cachos, es una realidad: la sanidad saturada, la educación sin recursos, mercado de la vivienda reventado, el empleo precario, las infraestructuras envejecidas, jóvenes sin futuro…; los de arriba se lo han cargado todo por una pésima gestión económica. No hay dinero, solo unos gobernantes que son una vergüenza para la Unión Europea, y que varias veces les han tirado de las ojeras. Pero a ellos le da igual, como les da igual España: viven obsesionados con seguir en el poder.
Ahora se suma el conflicto de Oriente Medio, lo que supondrá un encarecimiento de la energía, e incluso puede comprometer la seguridad. Y la guinda del pastel: tras el conflicto de Oriente Medio, Estados Unidos ha dejado claro que estamos en su radar, inevitablemente, por la presencia de la base militar americana de Rota. Un presidente que jamás se preocupó por Irán decide ahora posicionarse con ese país, poniéndonos en riesgo innecesariamente. Si al menos estuviese calladito…
Y con todo eso a cuestas, aquí seguimos los trabajadores de a pie, como en la fábula de La cigarra y la hormiga, trabajando para mantener a tantas cigarras.
