Palabras donde antes había nudos

Estoy harta de que la fragilidad ajena se active como una alarma ante mi sola presencia. Harta de que mentes primitivas se comparen y me vean como una amenaza, para finalmente, estallar de envidia, fruto de su inseguridad y, conviene decirlo, de su maldad.

Cansada de ser juzgada, de cargar con los miedos y resentimientos de otros, de pagar el precio de su mediocridad.

... Y harta, también, de tener que callarme, de encogerme para no incomodar. De apagarme para no rozar sus heridas de insuficiencia.

Pues no. 

No voy a seguir agachándome para que otros quepan.

No me voy a disculpar por existir.